SEQUENTIA AUREA | VEN, ESPÍRITU SANTO

PIDE SER UNO CON EL ESPÍRITU SANTO Y ENCENDER LOS CORAZONES DE LOS DEMÁS.


Acerca de esta oración

El Veni Sancte Spiritus es el himno de Secuencia de la Solemnidad de Pentecostés, atribuido al Arzobispo Esteban Langton o al Papa Inocencio III en el siglo XIII. Conocido como la Secuencia de Oro, es uno de los himnos más celebrados de la Iglesia latina. Se reza tradicionalmente durante el tiempo de Pentecostés y siempre que se busca la guía del Espíritu Santo.

Orar diariamente

SEQUENTIA AUREA

Veni, Sáncte Spíritus, 
reple tuorum corda fidélium: 
et tui amoris in eis ignem accende.

V. Emitte Spíritum túum, et creabuntur.
R. Et renovabis faciem terræ.

Oremus
Déus, qui corda fidélium Sáncti Spíritus illustratione docuisti: 
da nóbis in eodem Spíritu recta sapere; et de éius sémper consolatione gaudere.

Per Christum Dóminum nóstrum.
Amen.
        

COME, HOLY SPIRIT

Ven, Espíritu Santo, 
llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

V. Envía tu Espíritu y serán creados.
R. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos: Oh Dios, que instruiste los corazones de los fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos, en el mismo Espíritu, ser verdaderamente sabios y gozar siempre de su consuelo.

Por Cristo nuestro Señor.
Amén.

Oraciones relacionadas

Preguntas frecuentes

¿Cuándo y cómo se reza el Veni Sancte Spiritus?
El Veni Sancte Spiritus es la Secuencia de la Solemnidad de Pentecostés en la liturgia romana, cantada en la Misa antes de la aclamación del Evangelio el domingo de Pentecostés y durante su octava. También puede rezarse en cualquier momento en que se busque la guía, la luz y el consuelo del Espíritu Santo, y se usa con frecuencia en las Confirmaciones, ordenaciones, profesiones religiosas y aperturas de sínodos o concilios. Muchos católicos recurren a él como oración personal en momentos de decisión, estudio o tinieblas interiores.
¿Qué dice el texto?
El Veni Sancte Spiritus comienza así: «Ven, Espíritu Santo, y envía desde el cielo un rayo de tu luz» (Veni, Sancte Spiritus, et emitte caelitus lucem tuam radium), y se despliega en diez breves estrofas de tres versos cada una. Se dirige al Espíritu Santo con tiernos títulos («Padre de los pobres», «Mejor Consolador», «Dulce huésped del alma», «Luz dichosísima») y le pide que lave lo que está sucio, riegue lo que está árido, sane lo que está herido, doblegue lo que es rígido, caldee lo que es frío y guíe a lo que se ha extraviado. Cada frase es un movimiento del corazón que pide al Espíritu que haga en nosotros la obra que solo Él puede realizar.
¿Quién compuso el Veni Sancte Spiritus?
El Veni Sancte Spiritus se atribuye tradicionalmente a Esteban Langton, arzobispo de Canterbury (A.D. ca. 1150-1228), el gran erudito inglés que supervisó la división de la Biblia en los capítulos que aún hoy usamos; algunos eruditos lo atribuyen más bien al papa Inocencio III. En cualquier caso, el himno data de comienzos del siglo XIII, y su latín perfectamente rimado le valió el título de «Secuencia áurea» (Sequentia Aurea). De las decenas de Secuencias medievales que antaño se cantaban antes del Evangelio en la Misa, solo cuatro fueron conservadas por el Concilio de Trento (A.D. 1545-1563), y el Veni Sancte Spiritus es una de ellas.
¿En qué se diferencia el Veni Sancte Spiritus del Veni Creator Spiritus?
El Veni Creator Spiritus y el Veni Sancte Spiritus son dos himnos latinos distintos al Espíritu Santo. El Veni Creator Spiritus es más antiguo: un himno de siete estrofas atribuido a Rabano Mauro en el siglo IX, cantado en las invocaciones solemnes del Espíritu Santo, como las ordenaciones, la elección de un Papa y la apertura de sínodos. El Veni Sancte Spiritus es la Secuencia propia de Pentecostés, cantada en la Misa del día mismo de Pentecostés; ambos himnos suelen confundirse, pero la Iglesia los emplea en distintos momentos litúrgicos, cada uno con su propia belleza y acento.